China duplica a EEUU en ayudas a Latinoamérica durante la pandemia y amplía sus inversiones

Ilustración: Alonso Gañán

La parálisis global provocada por el covid-19 tiene a la economía mundial en crisis. En medio de la adversidad, China ha afianzado la exportación de sus capitales hacia países en América Latina a través de lo que analistas llaman la “diplomacia de mascarilla”. Las donaciones de insumos médicos a la región, que supera los US$380 millones, ha sido el instrumento de esta nueva fase de su expansión que, apalancados en algunos casos en el guanxi (关系), planifica a futuro la expansión y pugna por la primacía mundial para cuando merme la crisis.


Mientras los países se adaptan a una nueva normalidad a causa de la pandemia de covid-19, los mercados se contraen y las economías luchan por sostenerse, una nación aprovecha el desastre para su beneficio, al tiempo que eleva su reputación como salvadora. La China de Xi Jinping ha estado en el foco global durante esta crisis sanitaria, no solo porque el virus emergió de su territorio sino por la agitada agenda de donaciones y apoyos a los países más desfavorecidos.

En América Latina, una región que ya contaba con precarios sistemas de salud, la táctica se ha vuelto recurrente: en la medida en que entidades públicas o privadas chinas donan insumos, los mismos Estados compran más insumos a China y afianzan las relaciones que ya venían estableciendo en materia política y económica.

China presenta un discurso de hermandad y solidaridad. Incluso, en países como Argentina, rotula su idea con poemas en las cajas que brinda en donación. Pero los analistas advierten que más que buena voluntad, es también ingenio y una tradición llamada guanxi. Es un plan a futuro. La “diplomacia de mascarillas”, como apodaron a esta modalidad de expansión, no se detiene. Y sus frentes, empresas públicas y privadas chinas, pican adelante. 

Más allá de la responsabilidad social empresarial

Una semana después del primer caso de covid-19 en territorio estadounidense, el conocido millonario y filántropo chino de 55 años de edad, Jack Ma -quien posee una fortuna estimada de US$42.3 millardos de acuerdo con la revista Forbes-, ofreció US$14.26 millones para frenar el brote mundial de la nueva enfermedad.

“Nuestra voluntad, unida para luchar en contra de la epidemia del nuevo coronavirus, es más fuerte que una fortaleza”, decía el comunicado de la fundación homónima del multimillonario.

Los fondos fueron dirigidos a la Academia China de las Ciencias, la Academia China de Ingeniería y otras instituciones. Poco tardaron nuevas donaciones, tanto monetarias como de insumos, particularmente a países de Latinoamérica.

En marzo de 2020 la fundación Jack Ma, bajo el lema “Un Mundo, Una Lucha”, anunció la donación de dos millones de mascarillas, 400 mil tests rápidos de detección del nuevo virus y 104 ventiladores para unidades de cuidados intensivos a 24 países de América Latina. “Los enviaremos a larga distancia y lo haremos rápido. Todos somos uno”, decía el comunicado de prensa.

Con consignas unitarias, a partir del tercer mes de este año las donaciones de China, más allá de las ofrecidas por Jack Ma, empezaron a recorrer el mundo. Compañías privadas de ese país destacaron en abundantes beneficencias. La consultora RWR Advisory Group de hecho registró que, del total de donaciones que se hicieron desde que inició la pandemia global covid-19 desde compañías privadas chinas, la mayor parte llegaron a África Subsahariana, eje central de la política exterior china bajo el mandato del presidente Xi Jinping desde 2013. Así lo explica el investigador venezolano Parsifal D’Sola, director de la Fundación Andrés Bello, organización latinoamericana dedicada a la investigación de las relaciones e inversiones chinas en América Latina.

“Parte de lo que ha intentado hacer China, desde la elección del presidente Xi Jinping, es tener una política exterior más agresiva, de posiciones políticas más fuertes respecto a Occidente. Ha habido un esfuerzo sostenido por ganar voces en países en desarrollo. Particularmente en África y, en segunda instancia, América Latina. Es más fácil para China penetrar en estos mercados, y lo vemos ahora con el covid-19”, detalla D’Sola.

En la apertura de la Asamblea Mundial de la Salud, el 18 de mayo de este año, el presidente Xi Jinping anunció que China proveería más de dos millardos de dólares en un período de dos años para ayudar a los países afectados por el covid-19, e hizo énfasis en que dicha ayuda sería enfocada especialmente en países en desarrollo.  

“Si China logra ganar amistades entre quienes toman decisiones en estos países, eso se traduce en votos a favor de China en instituciones regionales y de orden mundial, lo que evita críticas al Partido Comunista Chino en temas de derechos humanos, Hong Kong, temas de soberanía con Taiwán y otros. Aunque parte de las donaciones han sido de organizaciones privadas, hay reglas tácitas que no pueden romperse siendo compañías chinas. La fundación de Jack Ma no ha hecho donaciones a países que tengan relaciones con Taiwán, por ejemplo”, indicó D’Sola.

China empieza a cobrar mucho más protagonismo en la gobernanza global en asuntos médicos después de que Estados Unidos, por orden de Donald Trump, saliera de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Cada vez que Estados Unidos sale de una organización internacional, vemos que China y otros países toman estos lugares”, dijo Margaret Myers, directora del Programa de Asia en Latinoamérica en Diálogo Interamericano, en una entrevista al canal NTN24.

Académicos y analistas advierten que las donaciones chinas forman parte de una estrategia política para ampliar la influencia de ese país a nivel mundial que fue bautizada como la “diplomacia de las mascarillas”. 

Esta diplomacia luce superficialmente como una política de cooperación y ayuda por parte de China hacia países afectados dramáticamente por la pandemia, sobre todo muchos latinoamericanos que carecen de buenos sistemas sanitarios. 

De acuerdo con los analistas Florencia Rubiolo y Javier A. Vadell, esta política tiene dos dimensiones. La primera, basada en lo que el académico estadounidense e impulsor de la teoría del neoliberalismo en las relaciones internacionales, Joseph Nye, señala como el “poder blando” en el que  se incorpora elementos discursivos, simbólicos y culturales de la política de cooperación de Beijing, para quedar bien ante los ojos del mundo. Después, la dimensión más tangible, que cuenta con la dotación de equipamientos médicos, insumos, y otros.

El avance silencioso

La relación entre China y América Latina ha ido en ascenso hasta convertir al país asiático en uno de los principales socios comerciales de la región. De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 1990 y 2009 las inversiones directas provenientes de China al continente latinoamericano fueron de US$7.034 millones y entre 2010 y 2015 superaron los US$64.000 millones.

Las exportaciones de América Latina a China se enfocan en materia prima en lugar de productos manufacturados: soya, hierro, petróleo y cobre, en ese orden de importancia, mientras que las exportaciones del país asiático a la región latinoamericana abarcan equipos de telecomunicaciones, máquinas de procesamiento de datos, instrumentos ópticos, transportes y equipos eléctricos, entre otros.

De acuerdo con el investigador Kevin Gallagher, China superó a Estados Unidos como comprador de materia prima a partir de la segunda década del año 2000.

En esta competencia comercial por los mercados de América Latina, la pandemia del covid-19 supone para el investigador estadounidense Evan Ellis, una oportunidad para que las compañías chinas expandan su presencia comercial en la región en medio de la tensión política entre el Partido Comunista de China y la Casa Blanca.

Para Ellis, las empresas del país asiático, “al llenar los vacíos de las firmas occidentales en las cadenas de valor, a través de las compras de activos en la región, pueden transformar las relaciones en la zona. Este proceso puede hacer que el Gobierno de Estados Unidos vea dichos avances comerciales con mayor preocupación”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió enfilar un discurso beligerante hacia China. El 18 de marzo de este año el mandatario estadounidense se refirió a la pandemia como “un virus chino”, expresión que repitió en varias oportunidades a pesar de las alertas que hizo la OMS de evitar las asociaciones étnicas con el brote pues éstas hacen apología a la discriminación racial y la xenofobia. Posteriormente, y en la misma línea que Trump, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, advirtió sobre los peligros que supone para América Latina el adoptar la tecnología 5G de la empresa china Huawei.

“La polarización creciente entre Estados Unidos y China hará que los socios comerciales más involucrados con los estadounidenses sean más aprensivos a la hora de establecer contratos con China, aunque muchos aseveran que ambos países poseen una moral equivalente como grandes potencias y buscarán beneficios de ambas”, indicó Ellis.

“El manejo de Donald Trump ha dejado mucho que desear, sobretodo en América Latina. Ante ese vacío de poder, China está sacando provecho.Toda ayuda humanitaria tiene un interés y China podría ayudar, en el futuro, a la recuperación de América Latina frente a la pandemia, pues la región está bastante afectada económica y socialmente”, señala el Dr. Manfred Wilhelmy von Wolff, director ejecutivo del Centro de Estudios Avanzados y Extensión (CEA) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en Chile.

En América Latina, la ayuda por parte de China en el contexto de covid-19 ha superado a la estadounidense, de acuerdo con data recopilada por el Wilson Center.

Los números globales de donaciones materiales que hicieron ambas naciones a los distintos países del continente, incorporando los precios aproximados de insumos que se publican en la cadena global de ventas por internet alibaba.com, para el caso del material médico-quirúrgico, y la cadena farmacéutica global drug.com para el caso de los fármacos, arrojan el siguiente gráfico.

Clic para ver la tabla de las donaciones a América Latina y el Caribe

Las cifras en las que se sustentan las aproximaciones tienen un margen de variabilidad y aunque no son exactas, permiten visualizar de mejor forma el alcance que las donaciones tuvieron para ambos países. Podemos afirmar que, a partir de estas cifras, China donó más del doble que Estados Unidos para combatir los efectos de la pandemia en América Latina. 

Según el cálculo realizado, el monto en dólares de las ayudas chinas estaría rondando los US$380 millones, mientras que las de Estados Unidos serían unos US$150 millones. Vale destacar que, aunque China donó mucho más, Estados Unidos brindó ayuda a todos los países. En cambio China, que no mantiene relaciones diplomáticas con Belice, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Santa Lucía, San Kitts y Nevis y San Vicente y las Granadinas debido a sus vínculos diplomáticos con Taiwán, se limitó a los países que encajan en su diplomacia, correspondiente con su política interna.

Paraguay y Nicaragua entre China y Taiwán

Las presiones de China para ingresar a mercados como el paraguayo no han cesado, pero condiciona sus acuerdos al desconocimiento de Taiwán. Aunque desde el Gobierno de Paraguay el presidente Mariano Abdo insiste en que no se dejará condicionar, partidos de izquierda y fuerzas gremiales promueven insistentemente la importancia de tener un socio comercial como China. 

En abril de este año, y en contexto de la pandemia, el senado paraguayo rechazó un proyecto de declaración propuesto por los partidos de izquierda encabezados por el Frente Guasu, que instaba al Gobierno de Abdo a un acercamiento político con China a cambio de ayuda sanitaria en la lucha contra el covid-19.

Parte de la argumentación que dieron los dirigentes fue que el gobierno de Xi Jinping había logrado contener el covid-19 en Wuhan. “(China) cuenta con materiales y personal adecuado para enfrentar la pandemia (…) Para Paraguay, los mismos servirán no solo para esta pandemia, sino para atender la falta habitual de camas de terapia intensiva”, indicaron los legisladores.

Por otro lado, el ministerio de Salud de Paraguay realizó compras de insumos médicos a empresas chinas, pero éstas estuvieron envueltas en polémica. En primera instancia, Paraguay denunció que los artículos comprados en abril estaban defectuosos. Y el mes siguiente, la contraloría de ese país indicó que el Gobierno había rescindido los contratos de insumos contra covid-19 que había tramitado con esas empresas, por supuestas irregularidades. 

En junio, la fracción de izquierda del Frente Guasu gestionó una donación de 600 kilogramos de material médico quirúrgico proveniente de China, a través del consulado de ese país en Sao Paolo, Brasil. 

En paralelo, Taiwán ha reiterado su compromiso con Paraguay y les ha ofrecido donaciones millonarias. El 2 de abril el ministro de Salud Pública del Paraguay aceptó la entrega de US$3.2 millones en equipos sanitarios por parte del Gobierno de Taiwán. En mayo, se recibió otro importante donativo que incluyó 13 respiradores, 50 camas eléctricas, 1 millón 500 mil mascarillas, y otros insumos.  

No es de sorprender que justamente en junio se creara una ruta logística de exportación de carne desde el país sudamericano hasta Taiwán. Se concretó este agosto, cuando arribó a suelo asiático el primer lote de carne paraguaya a los supermercados taiwaneses.

Otra de las naciones que viene fortaleciendo su relación con Taiwan es Nicaragua. Una investigación de Connectas demuestra cómo Taiwán se ha vuelto “un aliado contradictorio” para el país centroamericano, pues mientras pide democracia y libertades para su país, se afilia con un Gobierno acusado de violar DDHH y con serias denuncias sobre irregularidades vinculadas a su permanencia en el poder. 

El caso de Nicaragua es atípico puesto que aún cuando tiene estrechas relaciones con Taiwán, la concesión de uno de los más importantes proyectos centroamericanos, el Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, fue otorgado por el por el Gobierno sandinista a la empresa china HKND. De acuerdo con investigadores, no se trata de un cambio en la política exterior nicaragüense en favor de la China y en detrimento de Taiwán, sino una aspiración nicaragüense que tiene como inversionista a una empresa inversora china. Sin embargo, el interés de China en correspondencia con su política de expansión comercial, parecía coincidir en intereses.

Durante la pandemia, solo Taiwan ha brindado donaciones al régimen de Daniel Ortega: al menos 300 mil mascarillas y 10 mil pruebas rápidas. Pese a la hasta ahora fallida inversión en el canal, China no ha otorgado ayuda a Nicaragua. 

En otros países de América Latina las donaciones de la República Popular China se incrementan a la par que los casos confirmados de covid-19 aumentan.

Perú afianza inversiones

La relación China-Perú es de larga data. Kevin Gallagher, autor de The China Triangle: Latin America, China’s Boom and the Fate of the Washington Consensus, ha ubicado al país latinoamericano como uno de los proveedores esenciales de cobre a China. Perú, además, suscribió un Tratado de Libre Comercio el 28 de abril de 2009 con el país regido por Xi Jinping.

Ahora, en tiempos de pandemia, la relación parece afianzarse.

Las autoridades sanitarias han recibido aproximadamente medio millón de mascarillas entre donaciones públicas y privadas. 100 mil provinieron de la empresa AliBaba, consorcio chino privado perteneciente a Jack Ma que, además, le dio a Perú 20 mil pruebas moleculares y cinco respiradores mecánicos, uno de los equipos de mayor necesidad para tratar a las personas afectadas con el virus. 

Por su parte, Huawei Perú compró más de 200 mil mascarillas para ser donadas a las autoridades sanitarias peruanas, junto con equipos médicos como guantes y lentes de protección. “Guiados por nuestro alto sentido de responsabilidad, estamos cooperando en los diferentes países en los que tenemos operaciones”, enfatizó Bao Getang, CEO de Huawei Perú. 

No es baladí la donación de Huawei. Hace poco más de un año el ministro de Economía de Perú, Carlos Oliva, anunció el establecimiento de Zonas Económicas Especiales (ZEE) para atraer la inversión extranjera al país suramericano. Entre las inversiones contempladas se encuentra la de Huawei, “una de las empresas más grandes de China”, subrayó Oliva. “Se trata de un plan enorme”, indicó el titular de la economía peruana, cuyos montos de inversión rondaban los US$3 mil millones.

Otro caso parecido tiene que ver con la donación que la empresa Tres Gargantas China – Yangtze Power Co hizo el 17 de mayo. Consistió en 25 ventiladores, 36 desfibriladores, 46 monitores y 18 doppler ultrasonido. ¿Por qué haría tan cuantiosa donación una empresa foránea? La respuesta puede estar en que el año anterior esa empresa había comprado la mayor distribuidora de energía del Perú, Luz del sur

Entre las donaciones públicas de China se encuentra la hecha por la municipalidad de Zhongshan, que dió 200.000 mascarillas al gobierno peruano, junto con 100 termómetros. La beneficencia fue coordinada por las autoridades diplomáticas chinas y peruanas, que han cooperado para llevar a cabo estas iniciativas.


Solo para suplir la falta de respiradores mecánicos, a finales de junio las autoridades de Perú compraron 400 de estos equipos a China. El precio neto de esa compra supera en 5 veces el monto total donado que es de un millón 26 mil dólares. Y eso solo por mencionar los respiradores, antes habían comprado 700 mil pruebas rápidas para detectar covid-19 a Orient Gene Biotech, otra empresa china, pero pronto se supo que carecían de certificación. 

Colombia en la mira

Para 2008 el Centro de Estudios de China de Bogotá estimaba que la comunidad de chinos en Colombia llegaba a 10 mil habitantes, una colectividad relativamente pequeña en comparación con otras migraciones como las de Perú o Venezuela. Sin embargo en los últimos 12 años ese número ha aumentado a 25 mil aproximadamente, y con ellos la cantidad de inversiones y relaciones entre ambos países.

“Colombia recientemente está mirando a China”, indica la Dra. Martha Ardila. “A diferencia de otros países como México, Perú o Chile, que hacen parte de la Alianza del Pacífico, Colombia está detrás. Pero en el Gobierno de Juan Manuel Santos, y luego el de Iván Duque, se hicieron grandes avances en las relaciones bilaterales”.

Foto: Donación a Colombia recibida por el Ministro de Salud, Fernando Ruiz, La Canciller de Colombia, Claudia Blum y el Embajador de China en Colombia, Lan Hu. Fuente: Diario La República

Desde 1992 hasta el año 2020 las importaciones colombianas desde China se han incrementado notablemente. De US$227.231 en importaciones en la década de los 90, el comercio exterior del país suramericano con China han aumentado a US$549.694.606, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Comercio Exterior colombiano.

Becas escolares, proyectos mancomunados de infraestructura como la autopista La Mar 2, o negocios de cooperación tecnológica, entre los que se incluye las inversiones de Huawei, son algunos de los avances de los últimos años. Y ahora, con la llegada del covid-19, se han registrado cuantiosas donaciones por parte de China. “Ahora queda como un proyecto en suspenso, pero incluso se habló de una línea aérea directa entre Bogotá y Shanghai”, indica Ardila. Sin embargo, la pandemia parece haber frenado momentáneamente los planes de dicho vuelo.

Lan Hu, embajador de China en Colombia, indicó el 26 de marzo que serían donados 100 mil tapabocas junto a reactivos de detección del virus. Para el 7 de mayo se anunció una nueva entrega de material de bioseguridad, respiradores y pruebas diagnósticas. El cargamento de donaciones incluía 30 mil pruebas de detección, 680 mil tapabocas, gafas, guantes protectores, termómetros infrarrojos y respiradores.

«Es un honor recibir esta donación tan importante (…) Nuestro país ha enfrentado esta epidemia bajo el control y comando del presidente Iván Duque con el apoyo de todos los ministros del gabinete», aseguró el ministro de Salud y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez. La donación, de acuerdo con la institución sanitaria, tenía un valor aproximado de US$1.500.000.

A pocos días de haber denunciado fallas en 50 mil pruebas compradas a finales de abril a una empresa china, Colombia compró 500.015 kits de extracción al mismo país. 

Por otro lado, una investigación de la Red de Periodistas de América Latina para la Transparencia y la Anticorrupción (Palta) dio a conocer, además, que hizo tres compras públicas de pruebas rápidas fabricadas por los laboratorios chinos Hightop Biotech y Biotest Biotech, que no cuentan con certificación de la Administración Nacional de Productos Médicos. “Los test de Hightop Biotech fueron vendidos por los proveedores locales Bio Diagnosticos y Labtronics al Hospital Departamental de Nariño y la alcaldía del Municipio de Montería, de manera respectiva. Las compras sobrepasaron los US$5.000 y US$31.900, respectivamente. Las pruebas de Biotest Biotech, por su parte, fueron ofertadas por Ingsulab al Hospital Santa Matilde de Madrid y adquiridas por US$204”, dicen. 

Ardila afirma que el Gobierno de China está sacando provecho de la situación por dos filones: la de la falta de preparación de los Estados latinoamericanos y la del “vacío de poder” que ha dejado Estados Unidos en la región.

“El manejo de Donald Trump ha dejado mucho que desear, sobretodo en América Latina. Ante ese vacío de poder, China está sacando provecho. Toda ayuda humanitaria tiene un interés. Y China podría ayudar, en el futuro, a la recuperación de América Latina frente a la pandemia, pues la región está bastante afectada económica y socialmente”, señala.

Y es que para las élites políticas colombianas poco parece importar la aparente ausencia de afinidad ideológica entre Colombia y China. La visita de Iván Duque, miembro del Centro Democrático -una organización contraria a las ideas de izquierda-, en 2019 fue publicitada por el mandatario “como un hito en materia comercial”, con 12 acuerdos firmados que abarcan desde lo jurídico hasta lo económico.

“Ya hay, de hecho, institutos Confucio en Bogotá y Medellín. Ciertamente hay resistencia cultural, pues la cultura colombiana es completamente distinta a la de China. Pero los sectores comerciales cada vez se sienten más en confianza a la hora de trabajar con empresas chinas”, indica Ardila. Sin embargo, advierte que es difícil que China desbanque a EEUU como principal socio comercial y político de Colombia, pues se trata de una relación histórica con décadas de caminos diplomáticos andados.

“Estados Unidos es el principal referente de la política exterior colombiana. Hay temas que los unen, temas de drogas, seguridad, comercio, migración. Pero luego está la guerra tecnológica, comercial y ahora sanitaria entre China y EEUU, que ha generado un debilitamiento de EEUU en el sistema internacional”, concluye.

En Chile priva el guanxi y las donaciones no escapan

Las brechas culturales entre Oriente y Occidente permean incluso las relaciones comerciales y empresariales. De hecho, hay un concepto que quienes negocian con gente de China deben tener muy claro. Se trata de guanxi (关系), una práctica social y cultural china basada en la construcción de lazos de confianza a fin de profundizar relaciones laborales o comerciales.

A empresarios privados, funcionarios públicos y negociadores que quieran establecer relaciones con empresas chinas, tanto públicas como privadas, les enseñan sobre guanxi pues esto determina una gran diferencia. En la práctica, el término se ve representado en las actividades y gestos de carácter personal que buscan inspirar confianza en las relaciones interpersonales. Atenciones, contactos estrechos y una relación duradera son aspectos que mejoran el guanxi.

Este preámbulo nos invita a entender lo que ocurre en Chile con respecto a las negociaciones con la nación oriental. “No se trata solo de responsabilidad social empresarial, que es lo que uno piensa podría ser el caso de empresas de este tipo, que tienen grandes recursos. No buscan solo ‘caer simpático’. Los chinos se manejan a través del guanxi, el conjunto de buenas relaciones y contactos que permiten desarrollar redes que sirvan para promover los intereses. Viéndolo así, los chinos evidentemente no están donando, sino que están invirtiendo”, considera Manfred Wilhelmy von Wolff.

Foto: Ministro de Salud, Jaime Mañalich, recibe donativo de China. Fuente: La Tercera

China no ha avanzado con tanta prominencia en Chile como lo ha hecho en otras naciones del continente. Sin embargo, las que sí han sido protagónicas son las ayudas que brindan las empresas chinas en suelo chileno. El pasado 28 de abril la Cámara de Comercio de Zhejiang en Chile donó a la Policía de Investigaciones chilena 50 mil mascarillas, 600 protectores faciales y un pasillo o túnel sanitario, que se trata de un artefacto que funciona para sanitizar a quienes pasan a través de él. 

«Para nosotros Chile ha sido un segundo hogar y los integrantes de la Policía de Investigaciones, los héroes del país. Por ello, queremos asegurar la salud y la seguridad de cada uno de ustedes, para establecer la primera línea de la defensa en esta pandemia», dijo Chen Wenguang, presidente de la organización gremial china.

Un dato previo es que la empresa vitivinícola más grande de China, Yantai Changyu Pioneer Wine, concretó en 2017 la adquisición del 85% de Bethwines, uno de los emporios más importantes de vino en Chile, por lo que no es de extrañar que en cuanto se descontroló la situación sanitaria a causa del covid-19, diplomáticos chilenos hayan recurrido a China. 

El embajador Luis Schmidt, diplomático chileno en suelo chino, dijo en referencia a su “amigo”, el presidente de la Viña Chang Yu: “Cuando lo llamé para contarle que estábamos pasando complicaciones, me dijo: ‘Ah, pero inmediatamente’. Me hizo una donación muy importante y de cosas importantes”. Así lo declaró en entrevista a La Tercera. Y a pesar de la insistencia del reportero, nunca informó en qué consistió dicha donación. 

En esa misma entrevista el embajador enumeró a otras empresas que habrían realizado donaciones a Chile, e incluyó a Joyvio, que en noviembre del 2018 compró la importante salmonera Australis Seafood; Tianqi Lithium y el China Construction Bank. “Tengo muchas empresas que han colaborado fuertemente. Estamos muy contentos”, dijo. A la directora y CEO y Tianqui, Vivian Wu, también la trató de “muy amiga”.

Sobre Tianqui Lithium, el embajador de China en Chile, Xu Bu, indicó en una entrevista al mismo diario que se esperaba que hiciera efectiva la donación de 200.000 mascarillas de uso médico, 30.000 tests y 10 ventiladores. “La Agencia de Cooperación para el Desarrollo Internacional, el Gobierno popular de la provincia de Sichuan, los gobiernos populares de las ciudades de Chengdu, Shenzhen, Ningbo, así como la sucursal del Banco de China en Chile, la Corporación China Minmetals, entre otros, también se han comprometido a donar insumos médicos a la parte chilena. Algunos residentes chinos en Chile, provenientes de las provincias de Zhejiang y Jiangsu, también hicieron donaciones. Estamos en contacto con los departamentos chilenos pertinentes para coordinar la entrega y el transporte de los insumos donados”, señaló Xu Bu.

A propósito de la donación de la empresa Tianqi, la consultora Roskill indica que, debido a la pandemia, se espera que la producción de litio en Chile se reduzca 20% y que las pérdidas se traduzcan en US$960 millones. La empresa, en el año 2010, había comprado 23.77% de las acciones de la Sociedad Química y Minera (SQM) de Chile, por un valor de US$4.066 millones, la mayor transacción que ha hecho una compañía en Chile.

“China es nuestro primer socio comercial, es un gran inversionista, pero la donación la cobra por varios lados. Casi termina saliendo más caro que comprarlas. Estamos en una posición relativamente mejor que la de otros países, podríamos adquirir insumos sin necesidad de acudir a las donaciones”, dice el académico Von Wolff y asegura que el otro interés de China en Chile es el del mercado cuprífero.

Claro que todo este intercambio no tiene para nada contentos a los estadounidenses. Desde la visita en 2019 a Santiago, Mike Pompeo alertó a Chile sobre las relaciones con China, pero la postura chilena es la de tratar cada relación por separado. 

Lo que sí es más que evidente es la fe que el embajador Schmidt le profesa a la vacuna china: “En el mundo hay ocho o nueve vacunas que están un poco más avanzadas, pero acá hay cinco vacunas que van incluso mucho más avanzadas que lo que tiene Estados Unidos, Oxford en Inglaterra y los laboratorios alemanes”, dice, e indica que Beijing está interesado en que Chile sea el gran proveedor de vacunas para América Latina.

Brasil y China, socios pese a todo

«Una vez más una dictadura prefiere esconder algo grave a exponerlo y sufrir un desgaste que salvaría vidas. China tiene la culpa y la libertad sería la solución», dijo el hijo del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y actual diputado, Eduardo Bolsonaro, el pasado 19 de marzo. Aunque los medios daban por sentado que el altercado desencadenaría una crisis diplomática, rápidamente el Presidente se pronunció para desestimar el comentario.

El mes siguiente, el Supremo Tribunal Federal de Brasil autorizó la apertura de una investigación en contra del ministro de Educación, Abraham Weintraub, por el supuesto crimen de racismo en contra de los chinos. Weintraub había publicado en sus redes sociales una ilustración en la que cambió las letras “R” por “L”, haciendo alusión al modo de hablar de los asiáticos.

Lo cierto es que aunque públicamente miembros del gabinete del presidente de Bolsonaro, reprochan al Gobierno chino y le responsabilizan por la pandemia, la “diplomacia de mascarillas” china no se frena por palabras y también llegó al gran país suramericano. 

Pero antes de que eso suceda, hay que conocer en parte el contexto. La relación de Brasil y China se intensificó a partir del Gobierno del socialdemócrata Luiz Inacio Da Silva, quien en 2004 llevó a no menos de 400 empresarios brasileños a China para establecer acuerdos de inversión y de comercio. Desde 2009, China es el principal socio comercial de Brasil.

Bolsonaro, quien tiene una visión política opuesta a la de Lula, reafirmó esta tendencia durante su visita a China, país con el que Brasil alcanzó un flujo comercial de US$98.900 millones en el año 2018. Entre 2007 y 2018, el total de las inversiones chinas anunciadas en Brasil alcanzó US$102.500 millones, de los cuales 56% han sido confirmados, dice una investigación del Consejo Empresarial Brasil China. También confirma que en ese tiempo se han materializado 145 proyectos en Brasil, es decir, casi la mitad de las inversiones registradas para América Latina y el Caribe

“Esperaba esta visita porque tenemos a nuestro primer socio comercial en China y estoy muy interesado en fortalecer este comercio y expandir nuevos horizontes. Hoy podemos decir que una parte considerable de Brasil necesita a China”, aseveró el primer mandatario brasileño durante su encuentro con Xi Jinping de acuerdo con la prensa, pese a que antes acusó a China de haber querido “comprar a Brasil”.

De hecho, el año pasado durante dicha visita, los países suscribieron 25 acuerdos en las áreas de política, ciencia, tecnología, educación, economía, comercio, energía y agricultura, informó el medio estatal Agencia Brasil. La revista Foreign Affairs utilizó la metáfora de un matrimonio de conveniencia para referirse a las relaciones entre Brasil y China.


En el contexto de la pandemia y en medio de reproches, las donaciones chinas entrarán a Brasil con fuerza. El monto aproximado de esas donaciones ascendería a los US$3 millones. Eso frente a las millonarias inversiones, que siguen en pie, parece no ser mucho. 

En julio, el embajador chino en Brasil, Yang Wanming, señaló que la cooperación bilateral en el área de infraestructura sigue en marcha y ese es el destino de gran parte de los US$80 mil millones en inversiones chinas acumuladas en Brasil.

«Las empresas chinas acompañan de cerca proyectos específicos de este sector y están optimistas con las perspectivas de inversión de largo plazo en Brasil. Están dispuestas a intensificar y agilizar las comunicaciones para encontrar modelos de cooperación, consistentes con las expectativas de ambas partes», afirmó.

Argentina y China hermanadas

Un cargamento de donaciones de insumos médicos arribó a Argentina el pasado 14 de abril, pero las cajas de los insumos tenían una particularidad. Se trata de una frase en uno de sus costados: “Los hermanos sean unidos porque esa es ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea”. Bajo la firma del poeta José Hernández, en chino y en español, ese mensaje permeó. 

Si bien las diferencias políticas entre Bolsonaro (Brasil) y el Partido Comunista Chino no fueron suficientes para golpear la relación entre ambas naciones, la postura ideológica del gobierno de Alberto Fernández en Argentina sí que ha generado cambios comerciales. El año pasado, por primera vez en la historia, China desplazó a Brasil como el mayor socio comercial de Argentina, tendencia que este año se ha hecho más marcada.

Foto: Donación a Argentina con mensaje del reconocido poema argentino, El Gaucho Martín Fierro de José Hernández. Fuente: AgendaAR

La pandemia ha influido en este cambio. De acuerdo con las conclusiones reflejadas en este análisis de la BBC Brasil. La crisis generada por el covid-19 ha desacelerado y hasta paralizado la industria, especialmente la automotriz que representa por lo menos el 40% del intercambio comercial entre Brasil y Argentina, lo que explicaría según los expertos el nuevo rumbo económico de Argentina.

El acercamiento de Argentina con China trasciende al tema comercial: hay planes de instalar un observatorio espacial chino para misiones a la Luna en la provincia argentina de Neuquén, en la Patagonia, y además se generó un polémico acuerdo de producción de carne porcina a gran escala en territorio argentino por parte China, que será destinada a su propio mercado.

El 22 de agosto se anunció también que la vacuna china de Sinopharm se probará en Argentina. Así se informó a través de la cartera de Salud tras un encuentro entre funcionarios argentinos y chinos y representantes de la empresa que integra el China National Biotec Group y del Laboratorio Elea Phoenix, al que se asoció para llevar adelante los ensayos en el país. 

Foto: Donación entregada a Ecuador con mensaje de unidad. Fuente: BBC

La Cancillería argentina destacó que la cooperación entre ambos países es multinivel. “Se incluyen entidades subnacionales, empresas, instituciones y otras entidades, las cuales han realizado donaciones y envío de insumos a diversos actores de nuestro país”, le informó a Fundeps.

En materia de ayudas económicas el monto destinado por China para Argentina sería de unos US$4 millones 705 mil, según los datos que se procesaron del Wilson Center. 

Pero también se realizaron compras. La provincia de Buenos Aires importó desde China 5,5 millones de barbijos descartables, 300 mil barbijos N90, 83 mil antiparras, 700 mil máscaras faciales y 12 millones de pares de guantes descartables, por un valor de US$54 millones, según reportó el portal Chequeado. Para ello, dice la investigación, Aerolíneas Argentinas llevó a cabo 32 vuelos a la ciudad de Shangai con un costo de US$500 mil cada uno.

La “solidaridad automática” 

El covid-19 irrumpió en un país que ya atraviesa una crisis humanitaria compleja según las Naciones Unidas y cuya economía está por el suelo: Venezuela. Con un discurso centrado en la solidaridad y hermandad, China ha figurado como el salvador de los venezolanos en medio de esta pandemia y ha dotado al país de millonarias donaciones. 

Pero la historia viene de antes. Venezuela es el país latinoamericano que más dinero ha recibido de China en los últimos diez años. Los cálculos de una investigación, realizada por Transparencia Venezuela, señalan que Venezuela recibió de China US$68.678,21 millones, de los cuales 91,2% fue en forma de préstamos. “Solo a través del Fondo Conjunto Chino Venezolano y del Fondo Gran Volumen Largo Plazo se recibieron US$ 50.240 millones, de los cuales se debían más de US$ 16.731 millones para finales de 2019, una cifra que triplica las reservas internacionales de Venezuela para marzo de 2020”, revela el informe titulado Negocios Chinos. Acuerdos que socavaron la democracia en Venezuela.

Foto: China lleva a Venezuela personal y equipos para enfrentar el covid-19. Fuente: AP/Matías Delacroix

De acuerdo con Matt Ferchen, académico del centro Carnegie-Tsinghua de Políticas Globales, China necesitaba mucho petróleo y lo encontró en la Venezuela de Hugo Chávez. “Durante esos primeros años, dicha cooperación pareció prosperar en beneficio de ambos Gobiernos, pero la muerte de Chávez cambió las cosas de manera radical», dijo el analista a BBC Mundo. 

Y el beneficio para China también se medía en materia propagandística y ampliar su llegada en la región. “La política expansionista de Chávez le daba a China una oportunidad de extender su brazo económico en América Latina. Venezuela se convirtió en un megáfono de las políticas chinas en la región, lo cual fue el interés principal de China durante el boom petrolero”, advierte Parsifal D’ Sola, de la Fundación Andrés Bello.

Los precios del petróleo cayeron y los controles económicos continuaron, aunado a una crisis política y social sin precedentes. El país registró la mayor inflación del mundo y tiene actualmente graves problemas de abastecimiento de productos básicos como medicinas y alimentos, así como en el suministro de gasolina, agua y energía eléctrica. 

“La última visita que hizo Nicolás Maduro a China en 2018 muestra un enfriamiento de las relaciones entre China y Venezuela. Lo que antes era promocionado por el Estado como un gran evento esta vez pasó muy por debajo de la mesa”, indica D`Sola. De acuerdo con el investigador venezolano, la relación entre China y Venezuela no ha sido del todo satisfactoria para el país asiático.

La crisis y la falta de gestión por parte del Gobierno de Maduro hizo que Caracas incumpliera algunas de las entregas acordadas con Pekín y solicitara «periodos de gracia», además de la mala publicidad que da ser el socio de un país en ruinas. 

“En el caso de Venezuela, todo ha sido una catástrofe. Los chinos han recuperado su dinero poco a poco, pero las aspiraciones de que Venezuela se convirtiera en un ejemplo en la región de lo que se podría convertir un país con ayuda de China, se esfumaron”, indica el académico venezolano. 

En el contexto de la pandemia y prácticamente siendo aliado de un país indefenso, China dirigió gran número de ayudas a Venezuela. Desde el discurso ha impulsado la idea de hacerlo con base en la solidaridad y hermandad que les une. 

Solo seis días después de la confirmación de los primeros casos de covid-19, llegaron al país 55 toneladas de material quirúrgico como parte de los convenios de cooperación China-Venezuela.

Hasta la fecha, de acuerdo con el Wilson Center, Venezuela ha recibido 1.745.160 tests, 6 millones 633 mil mascarillas, cuatro ventiladores, aproximadamente 30 mil unidades de cloroquina, 70 mil termómetros infrarrojos, 8 especialistas médicos, 100 mil trajes protectores y guantes. Según el cálculo realizado, el monto ascendería a US$14 millones 820 mil, sin contar los profesionales médicos, lo cual representa un 4% de las donaciones hechas a América Latina. 

China actúa con una especie de “solidaridad automática” dice el exembajador de Venezuela en Naciones Unidas, Milos Alcalay a VOA Noticias. “Es un juego peligroso de China, porque había logrado mantener unas relaciones institucionales con todos los sectores”, apunta. 

Para D’ Sola todo esto, incluida las cuantiosas donaciones durante la pandemia, esconden interés económico a largo plazo. China estaría buscando “abrirse terreno” para futuras inversiones de sus empresas en el continente.

La nueva geopolítica y la nueva normalidad

Con Estados Unidos enfocado en su política interna, China ampliando su alcance a través de una diplomacia de mascarilla y vacunas y una pandemia haciendo estragos en economías débiles como las latinoamericanas, quizá podamos ver cómo China aproveche las bancarrotas de algunos países Latinoamericanos y otros lugares, a su favor. Ese es el análisis que hace Robert Evan Ellis, experto en América Latina basado en el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de EEUU.

“Una crisis económica en América Latina abriría espacios a empresas chinas para comprar operaciones en la región, esto sucedería sobre todo si estas se venden a bajos precios y coinciden con los deprimidos precios de los commodities. También estos precios bajos darán a China fuertes palancas para negociar con gobiernos de la región”, dice Ellis. 

Foto: Donación entregada a Bolivia. Fuente: Reuters

Hasta hace pocos meses, antes de la pandemia que ya se cobró la vida de 900 mil personas en todo el planeta, la entrada a los Estados pobres era mediante créditos directos. Esos voluminosos préstamos fueron siempre negociados entre Beijing y el país ahogado financieramente. Las tasas suelen ser altísimas, pero el dinero fresco permite salir de algún apuro de caja. También habrá algo que pocos leerán: la letra chica.

En caso de incumplimiento o default, esas cláusulas ocultas eventualmente pueden facilitarle a China la apropiación de sectores estratégicos, aunque de esto no hay evidencia hasta la fecha. En tierra venezolana el negocio fue la producción petrolera, hoy ampliamente hipotecada. Cada país tiene algo tentador para ofrecer: puertos, gasíferas, centrales nucleares, hidroeléctricas, hidrovías, ferrocarriles, crudo, minería y un mercado de consumidores de 20 países, 7 dependencias territoriales y al menos 650 millones de habitantes.

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